La expansión militar fortaleció a los dos grandes Estados de la Península: la corona de Castilla y la Corona de Aragón.
En Castilla se desarrolló una economía basada en la ganadería lanar, y la nobleza gozó de un gran predominio social.
En la corona de Aragón, el desarrollo del comercio mediterráneo propició la actividad manufacturera y el surgimiento de una poderosa burguesía.

En la segunda mitad del siglo XIV, la crisis económica y social que afectó a toda Europa alcanzó también a los reinos hispánicos y provocó un descenso demográfico y una disminución de la actividad económica.
Además, la nobleza se enfrentó a la monarquía para defender sus privilegios y aumentar sus posesiones y los campesinos protagonizaron revueltas contra el aumento del poder nobiliario.
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